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martes, 30 de julio de 2013

Los 5 mejores programas sobre comida

 
Ya lo decían los Siniestro Total: «¡Dame, dame comida, dame!». Pues eso es lo que, gracias al TDT, nos está llegando a nuestros hogares un día sí y otro también. Olvidaos de la prehistoria nacional de los programas sobre cocina, Elena Santonja es el pasado... Llega una nueva revolución a la pequeña pantalla que pondrá vuestros jugos gástricos a mil. En este artículo nos quedamos con cinco ejemplos que no te debes perder:
 
1. Cena Imposible
 
Robert Irvine, un chef tan apasionado de los fogones como de las pesas del gimnasio, es la cabeza visible de Cena Imposible o Dinner: Impossible, como prefiráis llamarlo. En este programa se le plantea un reto a Robert, una prueba que siempre consiste en tener que preparar un gigantesco menú para centenares de personas en un tiempo muy reducido. El chef David Britton es siempre su segundo, su mano derecha, el compañero infatigable que le saca de más de un problema gracias a su capacidad de diversificarse en el trabajo. Así que un día te los puedes encontrar pergeñando platos para todos los restaurantes de un inabarcable zoológico como asando los mil y un tipos de carne para una gran concentración de gemelos.
 
2. Comida Sobre Ruedas
 
Los camiones de comida, ¡ese universo por descubrir! La verdad es que los yanquis se lo saben montar y han conseguido sacarle mucho jugo a esta nueva modalidad de mini restaurantes urbanos. Delicias callejeras con las que cada dueño de la furgoneta procura ir un paso más allá e inventarse nuevas recetas tan innovadoras como apetitosas.
 
3. ¿Cómo Es Lo Que Como?
 
El divertido Bobby Bognar, un cicerone que realmente sabe entretener, nos ayuda a descubrir por medio de este espacio de dónde vienen y cómo se producen los alimentos que tomamos en los restaurantes, en nuestra casa o que se apilan en los hipermercados. Así el televidente ve desde el minuto cero los pasos que la materia prima sigue en su elaboración para alcanzar el producto final deseado.
 
4. Crónicas Carnívoras
 
Adam Richman recorre de punta a punta Estados Unidos para enseñarnos los restaurantes más visitados de la tierra de las barras y estrellas, para mostrarnos los platos más pedidos y degustados en dichos locales y, de paso, para ponerse hasta las trancas de todo lo habido y por haber. Ya hablé con anterioridad sobre dicho espacio en Televisión Ácida: Pincha aquí para leerlo.
 
5. Pesadilla En La Cocina (Versión Española)
 
Qué decir del chef Chicote... Pues que se ha convertido en una auténtica estrella mediática en la versión nacional del éxito televisivo del restaurador gastronómico escocés Gordom Ramsey. En este portal de Internet ya he analizado el citado programa: Pincha aquí para leerlo.
 
por Sergio Guillén

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Quién Da Más? No gastes tu dinero en ese almacén

 
Uno de los reclamos del espacio televisivo estadounidense ¿Quién Da Más? reza lo siguiente: «La serie que sigue a individuos oportunistas en busca de hacer su mayor fortuna en las subastas de depósitos». Al hilo de esto, y como bien explica la sabelotodo Wikipedia: «Cuando la renta no se paga en un depósito de almacenamiento durante tres meses en California, los contenidos se venden por un subastador como un solo lote de artículos. El programa sigue a los compradores profesionales que adquieren los contenidos basados sólo en una inspección de cinco minutos de lo que pueden ver desde la puerta cuando se abre». Si no habéis visto nunca Storage Wars, que es como se llama este invento de telerrealidad original de la cadena A&E Network, ya os podéis hacer una rápida idea; debéis añadirle, eso sí, ese sentido del espectáculo que tienen las productoras al otro lado del charco: personajes estereotipados a la par que cercanos, situaciones hilarantes –aunque los protagonistas se encuentren apostando por el más simplón contenido de un cochambroso almacén–, ritmo en el metraje y demás etcéteras mil veces vistos pero que, como bien sabemos, siguen funcionando a la perfección.
 
Dave Hester, Darrell y Brandon Sheets, Barry Weiss, junto con el matrimonio formado por Jarrod Schulz y Brandi Passante –tiene tela el apellido... ni puesto adrede, vamos– fueron los protagonistas en la versión inicial del programa, ya que Storage Wars terminaría estrenando también una reinterpretación de la idea base versado para la ocasión en los compradores de Texas. Ahora bien, no he sacado a la palestra ¿Quién Da Más? para hacer sangre de sus personajes, que buenos y cachondos momentos me han hecho pasar. Al que quiero retratar aquí es a ese segmento del público totalmente incauto, oportunista, sin dos dedos de frente para comprender que el trabajo real de Dave, Darrell, Barry o Jarrod tiene muchas pérdidas, muchas inversiones y muchos años de prueba-error a sus espaldas. Por qué digo esto, muy sencillo... En Estados Unidos se han dado casos de personas que han dejado sus trabajos, que se han despedido de sus oficinas o de sus empresas y han invertido lo poco que tenían en ponerse una pequeña tienda. Una vez hecho esto, han comenzado a asistir a estas subastas, fulminando a la postre los últimos fajos de billetes que les quedaban en la cuenta del banco. Resultado: se han dado la castaña padre, han terminado ojipláticos cual conejo al que le dan las largas y, cual colofón, se han dado cuenta de que tenían que vender todos sus bienes si al día siguiente querían tener un litro de leche para el desayuno de sus hijos.
 
Tal vez por ello, aprovechando uno de los especiales en Las Vegas que grabó el primer elenco, y en el que se desvelaban las adquisiciones más chorra o los momentos álgidos en el cara a cara con los subastadores, algunos de estos expertos compradores profesionales explicaban ante las cámaras que sus negocios y las ganancias de los mismos no habían llegado de la noche a la mañana, al igual que no se podía poner una tienda del tipo de la que ellos regentan sin tener, por lo menos los primeros años, otro empleo o algún ingreso extra que no dependa de estas subastas. El que avisa no es traidor.
 
por Sergio Guillén

viernes, 3 de agosto de 2012

Crónicas Carnívoras. Mátame con un plato XXXL



Adam Richman es el carpanta del siglo XXI encabezando un programa que podría subtitularse “el suicidio gástrico o la muerte del cachalote con piernas”. El nombre del espacio es Man Vs Food o, como se presenta en nuestro país, Crónicas Carnívoras. Este actor y presentador, que en el 74 vino al mundo en Brooklyn cual puro renacuajo de barrio en una familia judía, es el extraño cicerone de un viaje no apto para personas con colon irritable, hernia de hiato, ardores y desórdenes en los intestinos. Desde 2008 asegura que recorre Estados Unidos para descubrir las especialidades más deliciosas, los platos regionales más jugosos, las pitanzas que enorgullecen lo mismo a Georgia como a Las Vegas, a Washington o a Filadelfia. Al menos, eso es lo que él dice. La realidad es bien distinta.

Richman se dedica a engullir y engullir platos tamaño XXXL, de esos que con un único mordisco ya habrían dejado a cualquier persona de la calle tumbada en el suelo. Y él no sólo se enfrenta a grandes cantidades de comida, a una ingesta interminable, ya que encima los retos que le proponen en cafeterías, tascas, restaurantes o simples chamizos “hamburguesiles” están cargados de picantes, de especias mortíferas, de jalapeños que escuecen con sólo tocarlos. ¿Absurdo? Para Adam no. Todo sea por aparecer en una ridícula lista en la pared del garito en la que se muestran las fotos de los que se comieron el chicharrón de diez toneladas o la pizza con cuerpo de rueda de carromato. Está claro que falta otra igual, aunque en esta ocasión con las instantáneas de las lápidas de aquellos que palmaron a los pocos días de tan estúpida bravata.



Sin embargo, y así lo recalco, el espacio es adictivo. Y no por saber si a Richman se le abrirán las tripas en directo en plan película de George A. Romero; es el hecho de comprobar que no sólo él busca este exceso, ya que no son pocos los yanquis que se dejan los cuartos en platos de metro y medio a rebosar de condimentos y acompañamientos varios. Desde rednecks hasta muchachitas en la edad del pavo. Uno piensa que le gusta el yantar sin preocuparse demasiado por las cantidades hasta que se enfrenta a esto y descubre que los ácidos no se aplacan con Almax en Norteamérica, dos tazones más de chiles con carne parece ser el equivalente a nuestra sal de frutas. La frase estaba mal planteada: lo que “is different” es USA.


por Sergio Guillén